El problema de Venezuela puede definir el curso de la humanidad – Huffington Post

Por Clara Machado

El final de la II Guerra Mundial no significó ni que el horror hubiera terminado en Europa del Este, ni que la democracia hubiera llegado para quedarse, ni en Europa, ni en el resto de occidente. Pasó muy poco tiempo antes de que cayera sobre el bloque de países, supuestamente liberado por el Ejército Rojo, lo que Winston Churchill bautizó como el Telón de Acero.

Muchos no lo vieron porque pensaron que el comunismo era la antítesis del totalitarismo nazi. Bronislaw Geremek —un historiador polaco que llegaría a ser una de las figuras más influyentes del proceso de democratización Europeo de finales del siglo XX— fue uno de ellos. Después de haber sobrevivido a la guerra, primero en un ghetto y luego en la clandestinidad en 1950, decidió unirse al partido comunista polaco. Sus ilusiones se astillaron cuando en 1968 la Unión Soviética invadió Checoslovaquia y frenó la primavera de Praga. Uno de los motivos de la ruptura con el comunismo fue el uso de las tropas polacas en la invasión soviética.

A partir de entonces Bronislaw Geremek renunció al partido comunista y se convirtió en una de las principales voces de oposición. Por supuesto, no sin sufrir las consecuencias.

Geremek era historiador, experto en temas medievales, llegó a ser uno de los académicos polacos más importantes de su tiempo. Fue profesor de la Sorbona y del College de France en París y también del prestigioso College de Europe. Su carrera política comenzó casi al azar. En 1980 cuando surgió Solidaridad, el primer sindicato independiente de Polonia comunista, Geremek fue hasta la ciudad de Gdansk a entregar a su líder Lech Walesa una carta de apoyo firmada por un grupo de intelectuales.

A partir de ese momento Geremek se convirtió en asesor de Walesa y lo acompañó en su lucha hasta el final. Ambos fueron arrestados por el régimen comunista bajo el cargo de ser espías de la CIA y pasaron varios meses en la cárcel. Cuando en 1989 Solidaridad logró ganar las elecciones, Geremek fue una de las figuras claves de la negociación política que permitió la transición hacia la democracia.

La ONU, Geremek y los derechos humanos

Aunque Geremek no llegó a formar gobierno continuó jugando un rol muy activo en la política polaca, sobre todo en política exterior. Llegó a ser canciller y luchó porque Polonia lograra entrar a la OTAN. La OTAN, legado de Truman, es una organización de seguridad y defensa, creada después de la II Guerra Mundial para proteger a los debilitados países aliados de la amenaza expansionista y totalitaria del comunismo soviético.

Las posturas de Geremek, siempre orientadas a la lucha por las libertades individuales y los derechos humanos, le costaron un ascenso definitivo en su carrera política. Geremek fue uno de los principales promotores de lo que hoy se conoce como la Responsabilidad de Protege, aprobado por la ONU, y que no es otra cosa que la base legal para la intervención humanitaria en países que violan sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos.

Hasta 1945 el derecho internacional buscando estabilidad entre naciones había defendido a ultranza tres principios jurídicos fundamentales: el de soberanía, el de no injerencia en los asuntos de otros estados y la prohibición del uso de las fuerzas armadas en territorio extranjero. Bajo esa premisa se creó la Organización de las Naciones Unidas, con el objetivo que de la comunidad internacional se cuidara e impidiera que las tragedias del siglo XX se repitieran.

Lo que hizo la ONU fue asumir que la única tragedia había venido de Alemania e ignorar por completo el horror de la Unión Soviética, cuyo totalitarismo cobró millones de vidas. La ideología comunista se expandió a Asia y allí también consumó tragedias humanas que hoy van a sumar a los capítulos más oscuros de la historia de la humanidad.

La historia ha sido parcializada, casi ciega, sobre todo marcada por una intelectualidad que ha preferido obviar los horrores en favor de esa ideología. Nos olvidamos de que la historia la escriben los vencedores y que Stalin también ganó la II Guerra Mundial, y por ende escribió la historia del comunismo a su manera. Muchos lo subestimaron y es un error que se padece todavía hoy en día. Por eso tanto énfasis en la no injerencia, porque al final lo que buscaban estos bloques era que los dejaran violar los derechos humanos en paz. Truman lo entendió e impulsó la OTAN.

Sin embargo, hubo estadistas como Geremek que comenzaron a defender la tesis que las naciones tenían no solo el derecho, sino el deber de intervenir en aquellos países cuyos pueblos eran sometidos a condiciones totalitarias, donde el Estado de derecho estaba suprimido y donde se normalizaba la violación continua y sistemática de los derechos fundamentales.

Habiendo padecido tanto el nazismo como el comunismo sabía que hay ciertas condiciones de opresión en las que los pueblos no pueden solos. Y en que la única salvación es la intervención humanitaria y esto incluye la intervención militar humanitaria, la cual tiene fundamento en una interpretación amplia del Título VII de la Carta de las Naciones Unidas.

La lucha ha sido ardua, pero en el año 2005 en una cumbre global, los miembros de las Naciones Unidas acordaron el principio de Responsabilidad de proteger, o R2P, que tiene como objetivo proteger a los pueblos de genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y delitos de lesa humanidad, y exhorta a los países miembros de las Naciones Unidas a no permitir que esto ocurra en su territorio, pero también que los demás miembros intervengan usando estrategias diplomáticas y humanitarias para prevenir y detener estas situaciones dentro del territorio de cualquier estado miembro.

El reto que tiene la humanidad es cómo defender a los pueblos desarmados frente a las atrocidades a las que los somete un grupo.

El caso Venezuela

La respuesta a estas pregunta no siempre es fácil y es lo que muchos ponen en duda hoy en Venezuela. ¿Cómo intervenir? ¿Quién puede intervenir? ¿Y por qué? El problema es complejo y polémico, sobre todo cuando quien impulsa la intervención es un gobierno como el de Donald Trump, cuyos nexos con Rusia y su posición frente a los derechos humanos de los inmigrantes ha generado tanta polémica.

Venezuela se encuentra hoy en el medio de una lucha ideológica, que al final no ganará nadie, como nadie la ganó después de la II Guerra Mundial. La propaganda extremista tanto de quienes apoyan a Maduro, como de quienes buscan una victoria política para el populismo de extrema derecha, está luchando por apropiarse de la narrativa venezolana.

Como tantas veces ha sucedido en la historia de la humanidad, el riesgo no está solo en qué la narrativa política gane y qué efectos pueda tener esto a nivel geopolítico e histórico, sino que los grandes perdedores sean los propios venezolanos. Sobre todo si no se logra recuperar el Estado de derecho y se vuelve a construir una estructura que permita restablecer la salvaguarda de los derechos humanos. En pocas palabras: los gobiernos nunca pierden, pierde la gente.

La Venezuela de hoy es una violación sistemática y continua de los derechos humanos. Venezuela, desde la llegada de Hugo Chávez, es un estado en el que la propaganda se subordinó a la política. Por eso el famoso “legado del comandante” se ve en consignas, en ideas sin sustento, pero no en instituciones, ni siquiera en infraestructura. Es la clásica aplicación del modelo totalitario.

En Venezuela desde hace mucho tiempo no hay leyes que regulen la vida pública, que limiten la autoridad, pero tampoco se respetan las más básicas, los derechos fundamentales que le permiten a un individuo tener el control de su vida. Por eso es imposible elegir nada, absolutamente nada relacionado con lo que deben ser las posibilidades de elección de un individuo: desde cosas trascendentales como un presidente hasta lo más trivial como una marca de shampoo.

El problema de Venezuela es uno de esos que puede definir el curso de la humanidad. Por eso para tantos grupos extremistas resulta hoy un bastión, un punto de honor. Algunos de esos extremistas son nada más y nada menos que organizaciones como Hamas y Hezbollah. Otros son partidos de la izquierda tradicional que, aunque no quieren copiar Venezuela, no quieren tampoco que se pierda, pues significaría una derrota moral que podría costarles importantes cuotas de poder en sus propios países.

En los últimos días de su vida Geremek, quien vivió las dos caras de la misma moneda totalitaria, fue un defensor acérrimo de las intervenciones humanitarias, del apoyo por parte del mundo democrático a los pueblos sometidos. Una intervención humanitaria no implica guerra e invasión, sino la asistencia necesaria en casos de emergencia, de muerte violenta, en situaciones de guerra o condiciones similares en que el colapso total de las garantías y de derechos humanos causan una tragedia tan grande como la que enfrenta Venezuela hoy.

Nadie tiene la última palabra y el reto para la humanidad es cómo reaccionar frente a estos hechos. La pasividad, la neutralidad, de acción y de palabra no será jamás la respuesta y ya ha probado en el pasado que permite que avance el opresor. Esto ya no es política, ni ideología, sino derechos humanos, que no son un regalo, ni una concesión sino que, como dijo Geremek, debería ser la misión del consejo de seguridad de la ONU.

El problema está en que las sociedades libres no son fáciles de controlar por los grupos ideológicos extremos. Esa es la tragedia de la humanidad, que los gobiernos luchan juntos mientras los ciudadanos morimos gritando a oídos sordos.

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Clara Machado
Bloggera, promotora de lectura, baila sola y nunca deja de soñar

19 respuestas a “El problema de Venezuela puede definir el curso de la humanidad – Huffington Post

  1. Pilar Howells 28 febrero, 2019 / 4:22 AM

    Estimada señora Machado, su artículo me había parecido interesante hasta que leí lo siguiente:’La propaganda extremista tanto de quienes apoyan a Maduro, como de quienes buscan una victoria política para el populismo de extrema derecha, está luchando por apropiarse de la narrativa venezolana.’ lo cual es totalmente incierto y un grave error, que contribuye a que varios países no apoyen el R2P en la ONU.
    Venezuela is suffering under a corrupt narcodictatorship and the oposition is made up of parties from the left and centre of the spectrum. Three of these parties belong to the International Socialist. Can you name one single party from the extreme right?
    Please, check your facts well before writing something so damaging to the struggle of the Venezuekan people.

    • Frank 2 marzo, 2019 / 11:13 AM

      Pilar Howells es imprescindible que expreses criterios y argumentos, pues de lo contrario no hay elementos que te permitan descalificar olímpicamente las expresiones de la articulista…

      • Adrian 5 marzo, 2019 / 11:28 PM

        En Venezuela no hay partidos de extrema derecha, ni siquiera hay partidos de derecha. Voluntad Popular que es el partido en el cual milita el actual Presidente de la Asamblea Nacional, es miembro de la Internacional Socialista.
        Salvo un partido que se llama Vente Venezuela, liderado por Maria Corina Machado, con una postura de centro, todos los demás partidos políticos en Venezuela son miembros de la Internacional Socialista.
        Es por eso que esa frase usada por la autora es inexacta, incorrecta y distorsiona lo que en realidad está sucediendo, que resulta muy difícil de explicar porque tiene una complejidad inédita en términos jurídicos, políticos y sociales.

    • Javier Vanegas 10 marzo, 2019 / 12:33 AM

      Yo diría que esto depende de lo que es ‘derecha’ para usted. Para mí, derecha e izquierda son ‘estatismo’, uno en búsqueda de la panacea ‘huxleysiana’ (la derecha) y otro en búsqueda de la panacea ‘orweliana’. El centrismo es una linda o terrible mezcolanza entre ambas caras de la misma moneda. Ambas caras de la moneda tienen una élite bien establecida y casi impenetrable, y probablemente ambas caras comparten una buena porción de esa élite (bancos y grandes corporaciones).

      En ambas visiones el Estado es la Nación (de manera tácita), el árbitro y el individuo, todo a la vez. Esto, sumado a la terrible creencia que el estado debe tener el monopolio de las armas, por ende monopolizando el derecho natural a la defensa, lo convierte en un buítre peor que el que haya imaginado Erich Fromm.

      La ‘derecha’ en el sentido de conservadurismo ideológico, hay tanto altamente estatista, como libertaria, como anarquista. Yo me quedo con el extremo entre libertario y anarquista. Ninguna de las visiones convencionales políticas en Venezuela son libertarias o anarquistas. Todas son esclavistas – quise decir, estatistas (para ser políticamente correcto) – y lo único que traen es más de lo mismo, con diferente color y olor, quizás.

      La izquierda también la hay anarquista, la cual no representa mucho problema, ya que su socialismo no puede implementarse a través de un estado. Sin embargo la izquierda anarquista no tiene voz ni presencia en Venezuela, según se pueda apreciar.

      En este caso, la propaganda de extrema derecha en el sentido de un estatismo que busque tener ‘contentos’ a sus entidades corporativas, es decir, AQUELLOS CUYOS NOMBRES SE ESCRIBEN TODO EN MAYÚSCULA, me parece correcto.

      Lo que me parece altamente contradictorio es que este hombre, Geremek, dice apoyar la ‘libertad individual’, sin embargo apoya a un Leviatán tirano como la ONU, la cual no puede existir sin que sus miembros expriman a su población con las típicas extorsiones estatales (conocidas como impuestos). Definitivamente debió morir un poco antes de que entrara en coherencia.

  2. Pilar Howells 28 febrero, 2019 / 4:33 AM

    Estimada señora Machado, su artículo me había parecido interesante hasta que leí lo siguiente:’La propaganda extremista tanto de quienes apoyan a Maduro, como de quienes buscan una victoria política para el populismo de extrema derecha, está luchando por apropiarse de la narrativa venezolana.’ lo cual es totalmente incierto y un grave error, que contribuye a que varios países no apoyen el R2P en la ONU.
    El pueblo venezolano está sufriendo bajo una narcodictadura corrupta. La oposición está formada por partidos de izquierda y de centro derecha. Tres de estos partidos pertenecen a la International Socialista. Puede nombrar algún partido de extrema derecha en Venezuela?
    Por favor chequee bien la infirmación antes de escribir algo que tanto daña la lucha del pueblo venezolano.

    • f 28 febrero, 2019 / 9:11 PM

      Yo le puedo nombrar un partido de extrema derecha populista en Colombia, que además está muy interesado en una acción armada en el país vecino: el “centro democrático”, que paradójicamente ni es de centro, ni es democrático.

  3. Pilar Howells 28 febrero, 2019 / 6:25 AM

    Sra Machado,
    Leyendo su artículo nuevamente, asumo que usted se refería a la lucha de ideologías en el plano mundial, no local, en cuyo caso me disculpo por haberlo mal interpretado.

  4. Nannini Aurora 28 febrero, 2019 / 3:44 PM

    Populismo de extrema derecha? Quien y donde? No me pongo brava si explica lo que quiso decir…

    • Mercedes 1 marzo, 2019 / 4:28 PM

      Se refiere a Trump

    • Frank 2 marzo, 2019 / 11:21 AM

      El populismo puede ser de izquierda o de derecha. El primer tipo, que se verifica fácilmente, es de los comunistas, gente violenta, asesina y con sed de sangre y de venganza, que cuando alcanzan el poder e invariablemente imponen un colectivismo como fachada para enfrentar ciudadanos y perpetuarse en el poder. Los comunistas acaban con las leyes desde la constitución, también con la independencia de poderes. Si fuese un populismo de derecha, no habría sangre derramada, ni venganza, ni hambre ni desolación llamada tierra arrasada típica del comunismo, sea ruso, chino, narcocubano y las derivaciones de estos en asia, africa, europa y América

  5. F 28 febrero, 2019 / 9:15 PM

    En Colombia Álvaro Uribe Vélez lidera la “extrema derecha populista”.

  6. Rony Alfonso Quintero 1 marzo, 2019 / 12:09 AM

    Señora Clara, usted está muy clara. Clarita. Y escribe bonito.
    Muchas gracias. Rq

  7. Margherita Cardone 1 marzo, 2019 / 2:28 AM

    Coincido con quiénes critican su visión de la oposición como “populista”, es incorrecta y una sobresimplificación. Creo que quizás es difícil entender todo el contexto sin vivirlo de cerca, aún más cuando no hay libertad de expresión en Venezuela y por ende sólo les queda utilizar pobremente “social media” para denunciar, informar y mantenerse informados. Pero aún más allá de lo mencionado, no siento que le haya dado explicación al porqué el destino de Venezuela pudiera definir el rumbo de la humanidad, sucede que estoy de acuerdo con esa premisa pero no siento ni que la haya explicado apropiadamente ni que haya cubierto todos los puntos relacionados con la misma.

    • David 1 marzo, 2019 / 7:38 PM

      De acuerdo, gracias por la observación. Debe estar relacionado con el hecho de la derrota de la izquierda, cuando escribe acerca de que incluso otros países no quieren ese modelo pero sin embargo apoyan el Gobierno Dictatorial del PSUV en Venezuela, no es sólo Maduro.

  8. TJAB 1 marzo, 2019 / 8:39 AM

    La Sra.Clara Machado no conoce la situación en Vzla.Hablar de izquierda y derecha es algo “obsoleto y periclítado”como decía Rómulo Betancourt,el único Presidente de Venezuela, Estadista de verdad.Chávez y Maduro,dos semianalfabetas y corruptos,son los destructores de la Democracia de Vzla.,además unos traidores a nuestra patria,que entregaron nuestra soberanía y el manejo de nuestros recursos naturales y económicos,a la satrapía de Cuba.En Vzla.nunca ha habido partidos de “extrema derecha”y tal vez,en América Latina lo más parecido a “la derecha” son los militares y los militaristas.De hecho,los caudillos militares y sus aliados,son los responsables del atraso y ruina de nuestros pueblos.

  9. jbl455 1 marzo, 2019 / 12:33 PM

    Sin duda el rol de Geremek fue crucial en los cambios, no se si de la humanidad. A tu juicio estimada Clara, o alguien mas se podria considerar un nuevo Geremek en proceso que lleva Venezuela?..

  10. Marisela Branger 2 marzo, 2019 / 8:56 PM

    Me gustó mucho tu artículo Clara, te felicito y gracias por indagar en la historia para poder entender tantas situaciones absurdas y reflexionar en que las personas gracias a la educación pueden cambiar de opinión y hacer el bien con sentido común para lograr el equilibrio en la humanidad.

  11. Jorge Rodriguez Grau 3 marzo, 2019 / 11:13 PM

    Todo artículo que conduzca a una seria reflexión y que se nutra de la historia o de fundamentos teóricos, es siempre bienvenido. Sobretodo cuando muestra buena redacción. Es eso lo que percibo de esta entrega, la cual agradezco Sra. Clara Machado. Leyendo los comentarios y críticas aquí desplegados, creo que en eso consiste una buena entrega; es decir, dar a todos la oportunidad de aportar ideas, incluso si ello significa disentir. Agradecido por su artículo.

    • Jacqueline Camejo 4 marzo, 2019 / 1:06 AM

      Excuse me..Trump y nexos rusos ? Trump e
      ilegales ? Eso ya sucedía en tiempo de Obama. Nadie dijo nada porque tapaban el hecho que él es Socialista y nunca fue ni es amigo de USA. Dijo él que iba a fundamentalmente transformar a los EUA. Taparon eso también. Que buen trabajo hizo que ya los Socialistas están cantando imbecilidades peligrosas.. Trump ? Por favor..Ojalá que rescate a Venezuela para que haya derechos humanos y Libertad.

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